cronosrgua
"Wish you were here"

Los 100 mejores discos de metal 10

Los 100 mejores discos de metal de todos los tiempos
según la Revista Rolling Stone
Parte 10 y Final




Hola Amigos...hoy le traigo la 10 parte y ultima  de esta Colección.





Formato : mp3

Servidor : Mega

Discos :



10. Pantera - 'Vulgar Display of Power'
1992    





Después de pasar gran parte de los 80 como un grupo de glam regional de Texas, Pantera se redefinió como una banda de thrash metal con groove en Cowboys from Hell, de 1990. Pero recién en el sucesor encontraron su lugar. "Nuestra mentalidad, cuando empezamos Vulgar Display of Power (fue) agarrá el riff que pegue y listo", explicó una vez Phil Anselmo, "y dale con todo". Eso hicieron. El grupo destruyó cualquier vestigio de su pasado rimbombante (descartado el aullido estilo Rob Halford, todavía presente en CFH) y destiló su sonido hasta obtener la esencia: los ritmos dentados y los solos chillones de Dimebag Darrell; el aporreo sincronizado del baterista Vinnie Paul y el bajista Rex Brown; el bramido ronco de Anselmo. Todos cimentando el estilo que seguirían por el resto de su carrera. El material era indiscutible. Del empuje confrontativo de "Mouth for War" al galope thrash de "Fucking Hostile", de la balada espeluznante "This Love" al zapateo de "Walk" (luego versionada por medio mundo, de Avenged Sevenfold a Disturbed), Vulgar... tiene una asombrosa cantidad de temas que serían standards del género. ¡Respeto!  






9. Ozzy Osbourne - 'Blizzard of Ozz'
1980





Después de su cáustica y etílica salida de Black Sabbath, la credibilidad de Ozzy en la industria de la música era tan baja que le costó acceder a un nuevo contrato, y ni siquiera sus mayores fans podrían haber adivinado que estaba a punto de lanzar un regreso espectacular con su primer disco solista. Blizzard of Ozz era un disco notablemente fuerte y enfocado cuyos momentos destacados (incluyendo "I Don't Know", "Crazy Train" y la controvertida "Suicide Solution") sonaban más modernos que cualquier cosa que hubiera hecho con Sabbath, conservando sin embargo un galope metalero. "Lo de Blizzard fue una evolución hermosa de lo que estaba pasando en los 70 con el metal, a lo que pasó en los 80", dijo Steve Vai en 2011. Gran parte del crédito por ese cambio pertenece al fallecido guitarrista Randy Rhoads, cuyas acrobacias en el diapasón, con influencias clásicas, influenció a toda una generación de guitarristas de metal. "En el primer disco todavía nunca habíamos tocado juntos", dijo Ozzy en 1981. "Fue: 'Poné el volumen en 10 y si te parece bien, tocalo'."






8. Megadeth - 'Peace Sells... but Who's Buying?'

1986






A tres años de su despido de Metallica, Dave Mustaine sigue sonando como la ira encarnada en el segundo LP de Megadeth. En su debut, Killing Is My Business... and Business Is Good -que mezcla thrash con arreglos jazzeros del guitarrista Chris Poland-, el grupo había alcanzado una furia de otro planeta, pero se habían gastado el presupuesto de grabación en drogas, lo cual hizo que sonara para la mierda. Peace Sells... fue su redención: siete declaraciones firmes de odio por la humanidad y un cover irónico de "I Ain't Superstitious", de Willie Dixon. En los meses entre los discos, habían madurado como músicos. El tema del título, con un bajo palpitante, exhibía el ingenio mordaz de Mustaine ("¿Qué querés decir cuando decís que no tengo clase?/No soy de tu clase"), y era tan pegadizo que fue intro de MTV News durante más de una década. "Yo vivía en un depósito en la época en que compuse 'Peace Sells'", le dijo Mustaine hace poco a RS. "No teníamos casa, y escribí la letra en una pared." El resto del disco muestra el talento de Mustaine para composiciones intrincadas pero duras, y para escribir letras con veneno. "The Conjuring" contiene un hechizo de magia negra (así dice Mustaine) dirigido a una futura novia del cantante. "Good Mourning/Black Friday", "Bad Omen" y "My Last Words", con inspiraciones clásicas, explotan con un triunfalismo wagneriano. Allí Mustaine ladra como si quisiera romperse la garganta.






7. Motörhead - 'No Remorse'
1984







El heavy metal nunca fue un género de singles, puesto que la mayoría de sus practicantes marcan su desarrollo en los discos. Pero Motörhead es la excepción. En su historia de 40 años, el grupo -esencialmente el cantante y bajista Lemmy Kilmister y una serie de guitarristas y bateristas- talló una fórmula simple: voces ladradas sobre el latido de un bajo hiperactivo, una batería lo más rápida posible, y una guitarra rítmica básica de banda de bar. Como le dijo Lemmy a Sounds : "Chuck Berry nunca cambió. Little Richard nunca cambió. Yo prefiero ser así y atenerme a una fórmula con la que estamos felices". Parece, entonces, más apropiado representar a Motörhead con una antología. No Remors e ofrece 29 versiones de lo que es esencialmente la misma cosa, pero cada tema es singularmente maravilloso: los aullidos de "Ace of Spades", el trueno de "Overkill", la guitarra chispeante de "Bomber", la genial estupidez de "Killed by Death", o la distorsión de anfetaminas de "Motorhead" en vivo, de No Sleep 'til Hammersmith. A veces, una buena fórmula es todo lo que necesitás.






6. Slayer - 'Reign in Blood'

1986







Reign in Blood , la primera y última palabra sobre el speed metal, empieza a 210 beats por minuto con la canción "Angel of Death", y durante los siguientes dolorosos 29 minutos, apenas afloja. Son diez canciones construidas sobre los rígidos riffs de guitarra de Kerry King y Jeff Hanneman y sus solos de expresionismo abstracto -el equivalente metalero de un cuadro de Pollock-, todo mientras el baterista Dave Lombardo aporrea unos tempos olímpicos y el cantante y bajista Tom Araya celebra a Satán. Pero lo que distingue al tercer disco de Slayer de Metallica, Exciter, Venom y todos los otros demonios del speed de la época fue cómo el productor Rick Rubin, que venía de trabajar con los Beastie Boys y LL Cool J, despojó al disco del reverb en boga, y logró un sonido que te daba en el estómago. "Era como una máquina de precisión", dijo Rubin en 2016. Esa precisión hace que títulos como "Necrophobic" y "Criminally Insane" tengan aún más impacto, y que el último tema del disco, "Raining Blood", sea más aterrador. "Angel of Death", una canción sobre el médico nazi Josef Mengele, enojó a los sobrevivientes del Holocausto y le costó al disco un contrato de distribución con Columbia, haciendo que saliera por Geffen. El compositor Hanneman dijo que el tema era una "lección de historia". Sin embargo, solidificó el legado de controversias y la necesidad de velocidad de Slayer. "Eramos jóvenes, teníamos hambre, y queríamos ser más rápidos que todos los demás", dijo una vez Araya.







5. Black Sabbath - 'Black Sabbath'

1970





Un par de años después de que los guitarristas empezaran a poner los amplificadores a volúmenes brutales y los cantantes empezaran a aullar sobre Valhalla, el heavy metal tal como lo conocemos fue ratificado, en 1970, en el debut de Black Sabbath. El grupo, que había empezado como una banda de blues en el 68, se inspiró en películas de terror giallo (como Black Sabbath , de 1963, con Boris Karloff) y pensó que podía transmitir esa experiencia emocionante y aterradora en el rock & roll, lo que los llevó a escribir "Black Sabbath". La canción, inspirada en una experiencia atemorizante del bajista Geezer Butler ("Me desperté en un mundo de sueños, y había una cosa negra en la cama, mirándome"), tiene una de las letras más siniestras de Ozzy Osbourne y un riff espeluznante de Tony Iommi, que usaba un acorde alguna vez evitado por los compositores, conocido como diábolus in musica ; los sonidos de lluvia, truenos y una campana eran meros adornos melancólicos. Un par de temas después, en "N.I.B.", Osbourne -cuyo timbre duro atraviesa la guitarra de Iommi- canta acerca de un pacto con el diablo junto a un riff que presagiaba "Cocaine", de Eric Clapton. El grupo hace gala de su talento blusero en "The Wizard", la mórbida "Behind the Wall of Sleep" y "Warning". Y en la jazzera "Wicked World", Osbourne canta sobre políticos que mandan gente a la guerra y enfermedades, temas que hoy son un cliché del rock, pero entonces representaban una imagen del mundo pavorosamente franca. "Teníamos presentaciones con sellos, y se iban después del tercer tema", recordó Butler sobre los primeros días. "Un productor nos dijo que aprendiéramos a tocar y a componer canciones decentes. Nos rechazaban una y otra vez." Cuando salió el disco, Sabbath empezó un movimiento.






4. Iron Maiden - 'The Number of the Beast'

1982






Para cuando Iron Maiden llegó al estudio con el veterano productor Martin Birch para grabar su tercer disco en 1982, el quinteto ya había arañado su lugar en el frente de la llamada Nueva Ola de Heavy Metal Británico. Habiendo reemplazado al áspero vocalista Paul Di'Anno por Bruce Dickinson, un intérprete carismático con aires operísticos, el escenario ya estaba preparado para una explosión creativa. Sólo había un problema: la banda había agotado su reserva de canciones. "Habían usado todo lo bueno que tenían, y desde entonces habían estado de gira", le dijo Dickinson al biógrafo Mick Wall. "Así que en cierto sentido estuvo bueno, porque yo no iba a tener que cantar letras que ya había escrito Paul o canciones que hubiera compuesto Steve [Harris, el bajista y principal compositor] con él en mente... Tuvimos tiempo para pensar las canciones primero." Harris y sus colegas (incluyendo a Dickinson, que no aparece en los créditos por razones contractuales) estuvieron a la altura produciendo canciones complejas y letras estimulantes que se combinaban perfectamente con el rango dramático de Dickinson. Grabado y mezclado en apenas cinco semanas, el disco es uno de los emblemas del metal: el single galopante "Run to the Hills" entró en todos los rankings excepto en Estados Unidos, donde el video, no obstante, fue un sello de MTV; el tema del título sigue siendo un clásico en los recitales; y el último, "Hallowed Be Thy Name", fue la primera gran épica de Iron Maiden, y una de las más duraderas.






3. Judas Priest "B.S."







En los 70, el metal británico -el aullido grave de "Iron Man", el machaque lento de "Smoke on the Water"- era todo fuerza y pesadez, el equivalente sonoro de una viga. Pero como muestra la tapa de B S  , Judas Priest estaba a punto de cambiar esa metáfora por otra más cortante. "Cuando empezamos, nuestros discos eran muy intrincados, nuestras canciones estaban muy prearregladas, éramos un poco indulgentes con los solos", le dijo el guitarrista Glenn Tipton a Musician. "Pero acortamos la duración de las canciones, subimos la excitación y la velocidad, e hicimos algo que nadie pensaba que se pudiera hacer, que no era aceptable para el heavy metal: le pusimos melodías." Más allá del rugido distorsionado de las guitarras y la agresión intimidante de la voz de Rob Halford, las composiciones de B.  S.  eran limpias y melódicas como cualquier obra de pop, desde la contención de los acordes de quinta de "Living After Midnight" hasta el cántico futbolero que cierra "United". Pero el momento más sorprendente tenía que ser "Metal Gods", una evocación arrogante de robots violentos montados sobre una base de bajo y batería que sólo podría ser descrita como funky. Para el metal, lo lento y lo pesado ya no siempre ganarían las batallas.






2. Metallica - 'Master of Puppets'

1986






Empieza como un western: guitarras acústicas ominosas tocando una melodía triunfal que parece española, pero la intro de "Battery" es sólo un preámbulo para los riffs galopantes, destructivos, plomizos y pugilísticos de la hora que sigue. Master of Puppets es una obra maestra de principio a fin. Apenas dos años después de haber introducido bonitas melodías en el thrash salvaje que habían ayudado a crear con Ride the Lightning , Metallica perfeccionó el sonido en Master con canciones de arreglos intrincados y que cubrían un territorio musical más amplio. "Master of Puppets", una canción que el cantante James Hetfield compuso después de ver con desagrado cómo unos drogones se desmayaban en una fiesta, llega a ocho minutos y medio, y fusiona thrash con cánticos hardcore, solos jazzeros y líricos. Un psicodrama maníaco que sigue siendo la canción más pedida y tocada en los shows. Por su parte, "The Thing That Should Not Be" es un rock absoluto, "Welcome Home (Sanitarium)" es la Atrapado sin salida de las baladas metaleras, y el largo instrumental "Orion" -que tiene un bajo ardiente de Cliff Burton, fallecido en la gira de promoción de Master en 1986- se desarrolla como una composición de música clásica, tan cargada de drama que una letra habría arruinado su efecto. El rock pesado y midtempo de "Leper Messiah", cuyo título es una referencia a "Ziggy Stardust", anticipó el costado más groovero y radial que adoptaría el grupo en el Album Negro . Apenas tres años después de Kill 'Em All , habían perfeccionado el sonido puro del thrash: "Battery" avanza a unos rigurosos 190 beats por minuto, y el último tema, "Damage Inc.", ataca por la espalda con una velocidad que desafía a la muerte. "Disposable Heroes" es como una clase de thrash, con ritmos marciales y melodías pegadizas. Master of Puppets es el sonido de una banda en estado de gracia, y es el disco que consagró a Metallica. "Cuando lo escucho ahora pienso: '¡Carajo! ¿Cómo se hace eso?'", se rio Lars Ulrich en 2016. "Es una música con muchas agallas."





1. Black Sabbath - 'Paranoid'

1970






Es imposible imaginarse lo que habría sido el heavy metal sin el sombrío riff icónico de "Iron Man", el espesor musical de "War Pigs" y el machaque acelerado de "Paranoid".
"Paranoid es importante porque es el emblema del metal", dijo Rob Halford, de Judas Priest, en una reedición del disco en 2016. "Guio al mundo hacia un nuevo sonido y una nueva escena." Desde el primero hasta el último tema, la voz cortante de Ozzy Osbourne resume todos los tópicos que luego aparecerían en el metal de las siguientes generaciones: el apocalipsis inminente, bajas por drogas, guerra nuclear, brutalidad, autócratas insensibles, amor cósmicamente frustrado y desilusión general. La música es oscura y pesimista, con riffs inspirados en el blues y que otros grupos fotocopiaron hasta el hartazgo.
Según contaron los integrantes de la banda a lo largo de los años, llegaron al sonido de Paranoid tocando sin parar antes de ser famosos: varios shows por noche en residencias en Hamburgo y Zúrich para públicos casi inexistentes. Alargaban un tema como "Warning", ese blues de guitarra épica contenido en Black Sabbath, hasta que se transformaba en el riff de "War Pigs" -una canción cuya letra original, bajo el título "Walpurgis", narraba una misa negra-. "Rat Salad", al principio, era el solo de Bill Ward, y podía durar 45 minutos. La ominosa parte de bajo de Geezer Butler, que también escribió la mayoría de las letras de Paranoid , para "Hand of Doom", salió de una improvisación. Y la funky "Fairies Wear Boots" (Las hadas usan botas) estaba inspirada en una pelea increíblemente violenta que tuvieron con un grupo de skinheads después de un recital en el norte de Inglaterra. Butler escribió sobre su desilusión con un giro sci fi en la letra de "Iron Man" (nada que ver con el personaje de Marvel).
Para el bajista, que, como el resto del grupo, se crio en un ambiente triste de posguerra -la bombardeada ciudad inglesa de Birmingham-, era fácil describir distopías como ésas en "War Pigs" y "Electric Funeral". Incluso le puso a su canción de amor casi hippie "Planet Caravan", con sus bongós y una línea de guitarra jazzera, una letra fría, distante y fantástica sobre sentirse perdido en el espacio. Y describió su propia depresión en "Paranoid", un descarte compuesto a último momento con una serenidad ingeniosa: "Hacé un chiste, y yo voy a suspirar, y vos te vas a reír, y yo voy a llorar". Resonó, y se convirtió en un gran éxito, y una de las canciones más interpretadas del grupo.
Paranoid era el sonido de la realidad de Sabbath, un deseo de entender que resonaría en millones que sentían la misma desafección. Algunos formarían grupos como Metallica, Pantera y Slipknot, que le cambiarían la cara al metal y al mundo. "Los grupos en los Ozzfest me decían que Sabbath era su mayor influencia", dijo una vez Ozzy. "Yo decía: '¿Qué parte de eso influenció Sabbath?'." "Para mí no sonaba para nada a heavy metal", dijo Butler. "Pero es mejor que te consideren inventor que seguidor." Como sea, el disco era un llamado a las armas del metal. Las respuestas desde entonces se hacen escuchar con fuerza y pasión.












Entregas Anteriores

Los 100 mejores discos de metal 1


http://www.identi.li/index.php?topic=505175#comment_5236155

Los 100 mejores discos de metal 2


http://www.identi.li/index.php?topic=505221



Los 100 mejores discos de metal 3


http://www.identi.li/index.php?topic=505279



Los 100 mejores discos de metal 4


http://www.identi.li/index.php?topic=505345



Los 100 mejores discos de metal 5


http://www.identi.li/index.php?topic=505713


Los 100 mejores discos de metal 6
http://www.identi.li/index.php?topic=505945


Los 100 mejores discos de metal 7


http://www.identi.li/index.php?topic=505945




Los 100 mejores discos de metal 8


http://www.identi.li/index.php?topic=506322





Los 100 mejores discos de metal 9


http://www.identi.li/index.php?topic=506552






Saludos Cordiales




























descargar peliculas - descargar programas
55 Puntos Score: 6.9/10
Visitas: 587 Favoritos: 1
Ver los usuarios que votaron...
6 Comentarios Los 100 mejores discos de metal 10
excelente compilacion d albumes!!!
Maravilloso. Más allá del orden. —Siempre polémico—.
Ha sido un placer recibir cada entrega... Gracias! Y ahora, disfrutando y redescubriendo!!! Gracias de nuevo!  
Que belleza de aportes, ya pase por los otros, sera maravilloso recordar esas epocas que las vivi en vinil y cassette, muchas gracias por tu grandioso esfuerzo de compartir todas estas joyas, felicidades...y mil muchas gracias...
Para dejar un comentario Registrate! o.. eres ya usuario? Accede!
Facebook Identi